Se acerca Fin de Año y no podía dejar pasar como buena platense mencionar este ritual que se hace todos los años en mi querida ciudad de La Plata.
Una tradición que comenzó en la esquina de 10 y 40.Allí, frente al bar y almacén Los Obreros, se levantó en 1951 el primer muñeco de Fin de Año, como homenaje a un jugador de Cambaceres.
Los muñecos evolucionaron, se fueron perfeccionando año tras año. Desde el payaso con el letrero de "Cambaceres campeón 1956"; el homenaje póstumo al tranvía 14, en la despedida de 1966 o un gigantesco Juan Moreira como ofrenda a la película de Leonardo Favio. Porque los muñecos nacieron como homenajes "en vida".
Según las investigaciones del CID(Centro de Identidad y Desarrollo de La Plata) "estas expresiones demuestran que la globalización, paradójicamente, también achica al mundo y la gente necesita revalorizar sus pequeñas historias barriales, como ésta. Una manera de hacerse fuertes".
Los muñecos, de acuerdo a lo que cuentan, eran parte de una gran fiesta que empezaba en Navidad, donde las calles se vestían de fiesta con guirnaldas multicolores que colgaban de los árboles y con música que se pasaba desde un tocadisco conectado a grandes bocinas colocadas también en los árboles.
Actualmente unos 15 ó 20 días antes del 31, los chicos del barrio, sus familias, amigos comienzan con el armado de las estructuras de cada muñeco. Nunca se repite, de un año a otro, el mismo motivo.
Generalmente aluden a personajes animados del cine o la televisión, pero a veces, se trata de personajes políticos que han sido relevantes en el año que se acaba. La elección no siempre es un homenaje para el aludido y en varias oportunidades, tiene el sentido de una denigración pública, que oficia de venganza popular a la inoperancia política. Algunos se financian con donaciones de pequeños negocios del barrio, otros organizan fiestas previas en clubes cercanos, pero la mayoría se autogestiona utilizando el «corte de calle»: una soga a la altura del muñeco que corta la circulación vehicular y obliga a los sorprendidos automovilistas, a dejar una moneda en las alcancías, dinero que se utiliza para comprar desde alambre hasta pintura.
Muchas empresas también colaboran a través de pintura, pirotecnia, maderas y grúas. Las figuras son de una calidad excelente, incluso colaboran ingenieros, arquitectos y profesionales.
La gente participa del acto no sólo el 31 de diciembre a la noche, ya desde la mañana puede verse el itinerario y los vehículos desfilando por la ciudad, visitando los muñecos y tomando fotografías como si fuera un circuito turístico.
Previamente a la quema se realizan shows de fuegos artificiales y batucadas
Con los años, esta costumbre se transformó en una tarea casi obligada y orgullo de nuestra ciudad. Actualmente, estas esculturas compiten entre sí por premios que otorga la Municipalidad de La Plata y una radio local.
La producción refleja el ritual que se repite todos los años en los calurosos días de fin de año, en los barrios de la ciudad de La Plata, cuando los vecinos despiden el año todos juntos frente a una enorme hoguera de madera y papel.
Emprenden así la reconstrucción de un sueño: la quema de muñecos que tiene sus orígenes en las antiguas costumbres de inmigrantes europeos, y que es resignificada como forma de construcción de la propia identidad.
Fuente consultada: http://www.eldia.com.ar/
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